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Avanzada en el espacio

Avanzada en el espacio

El astrofísico Stephen Hawking ha dicho hace poco que el futuro de la humanidad está en el espacio. Pues bien, en noviembre de 2010 ya se cumplieron diez años que la Estación Espacial Internacional está habitada y funcionando. No está muy lejos, ya que da vueltas alrededor de la Tierra a una distancia similar a la que hay de Jimaní a Punta Cana, pero es nuestro primer pie firme en el espacio, el primer puesto de vida humana permanente fuera del planeta.

La estación es más conocida como ISS, siglas que provienen de su nombre en inglés: Internacional Space Station, y su construcción comenzó en 1998, hace ya doce años. Para realizar este proyecto se ha necesitado la colaboración de investigadores, científicos y técnicos del mundo entero y de varias profesiones y especialidades que, en un esfuerzo sin precedentes en la historia de la humanidad, han trabajado juntos para construir paso a paso y viaje a viaje esta gran estación espacial. Los países que la han llevado adelante son Canadá, Estados Unidos, Japón, Rusia y diez de Europa a través de la Agencia Espacial Europea (Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Suecia y Suiza).

Avanzada en el espacio

La ISS es como una gran casa compartimentada flotando en el espacio: la superficie completa de la estación equivale a una cancha de fútbol, sus medidas aproximadas son de 50 metros de ancho por 100 de largo y pesa casi 500 toneladas. El volumen interior es de más de 1,200 metros cúbicos, equivalente a dos grandes aviones jumbo 747, suficiente espacio como para recibir una tripulación de hasta siete miembros y una cantidad y variedad impresionante de equipamiento y aparatos científicos de última tecnología. Porque de eso es en realidad de lo que se trata: un gigantesco laboratorio espacial en donde se realizan toda clase de pruebas y experimentos en ingravidez o en microgravedad.

Su construcción no fue fácil, ya que no fue posible armarla en la Tierra y luego llevarla a su “destino”, tal como se hace con las enormes plataformas petrolíferas flotantes de alta mar, que se construyen en tierra firme y luego se llevan por mar con potentes remolcadores, a veces casi dando la vuelta al planeta. En cuanto a la ISS, no existía (ni existe) un cohete suficientemente potente y grande como para llevarla en un solo viaje al espacio, por tanto, fue necesario armarse de paciencia e ir armándola pieza a pieza allá en lo alto, lo que ha necesitado más de ¡cincuenta viajes espaciales!, hechos con distintos cohetes lanzadores de diferentes países. Los astronautas, en más de 160 salidas al espacio, la han ido construyendo a lo largo de todos estos años (la terminación está prevista para 2011).

¿Dónde está?

En la foto se puede apreciar el tamaño de un módulo comparado con el personal trabajando.La estación está orbitando alrededor de la Tierra a una distancia que oscila entre 335 y 460 kilómetros (un avión como el 747 vuela a unos 10 kilómetros de altitud) y a una velocidad de casi 28,000 kilómetros por hora (el 747, a unos 900), ritmo al cual realiza casi 16 órbitas diarias. Como decíamos al principio, no está muy lejos, y se puede ver a simple vista de noche –sin necesidad de telescopio o largavistas–, si uno está en un lugar que no sufra mucha contaminación lumínica. El mejor momento para intentar verla es después de la puesta del sol o antes de su salida, ya que nosotros estaríamos en la sombra del planeta mientras que la estación todavía sería iluminada por el sol. De todas formas, también necesitaremos suerte (o información) en cuanto a que pase sobre el punto en que nos encontremos, ya que si bien su órbita es fija, dado que la Tierra gira, la ISS no pasa siempre sobre el mismo lugar.

La estación internacional está habitada desde el año 2000, y desde mayo de 2009 cuenta con una tripulación permanente de seis astronautas, aspecto bien importante puesto que cuanto más personal tenga, más pruebas científicas pueden hacerse. La primera tripulación se llamó Expedición 1 y estuvo compuesta por un estadounidense y dos rusos. Luego, las tripulaciones se fueron sucediendo cada cuatro a seis meses, incluyendo a astronautas y cosmonautas de dieciséis países (ha sido también el destino de los primeros seis turistas espaciales), y ya van por la Expedición 25. Si bien ha llegado a haber diez astronautas a bordo, la mayor parte eran aquellos que venían en el trasbordador trayendo material y no se quedaban más de diez días; el número fijo era tres, y su mayor ocupación consistía en todas las operaciones de mantenimiento y preparación de los trabajos de montaje de los distintos componentes; no les quedaba mucho tiempo para los experimentos, cosa que fue posible desde 2009.

Los laboratorios de la estación son tres: el estadounidense Destiny, el japonés Kibo y el europeo Columbus. El Destiny fue el primero en entrar en servicio (febrero de 2001), es el más grande y está previsto para trabajar con experimentos que necesitan una atmósfera terrestre. El europeo Columbus es el más pequeño y se utiliza en pruebas sobre materiales, física de fluidos, ciencias de la vida y física fundamental. Kibo, el laboratorio japonés, tiene una prolongación presurizada especial para experimentos que necesitan una atmósfera o una presión atmosférica distintas. Un cuarto laboratorio será ruso, el Nauka, y se prevé que estará instalado a finales de 2011.

En cuanto a los resultados, el balance es moderado, ya que se ha avanzado en conocimientos sobre la adaptación del hombre al espacio (con miras a las futuras misiones lunares o marcianas), pero el potencial de experimentación científica de la estación está subutilizado, debido a los retrasos (los laboratorios japonés y europeo llegaron recién en 2008, y aún no están terminados, entre otros, por los problemas del transbordador) y que solo desde hace un año hay suficiente personal para llevar a cabo las experimentaciones.

Astronautas de distintos países dentro del transbordador.Por otra parte, existe un aspecto que siempre fue durante criticado: el costo. Sobre el gasto total hay distintas estimaciones que promedian unos 115 mil millones de dólares (115 billons o también millardos), una cantidad realmente ¡astronómica! Sin embargo, hay que tener en cuenta que este tipo de proyectos siempre tiene altos costos, y si se lo compara con los 140 mil millones que corresponden a las remuneraciones del personal de 35 bancos, fondos de cobertura, etc. de Wall Street solamente en el año 2009 (Wall Street Journal Americas del 13 de octubre de 2010), no parece que fuera tanto.

Hasta el momento está previsto que la ISS permanezca en servicio hasta el 2015, y las orientaciones presupuestarias del Gobierno estadounidense dejan pensar que será hasta el 2020. El futuro es algo que no tiene precio, y “la búsqueda del ser humano no se puede detener”. ¿Será la Luna nuestro próximo paso? ¿Será Marte?