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Nativos digitales versus inmigrantes digitales

Nativos digitales versus inmigrantes digitales

¿Cuántas veces no ha pasado? Usted tiene horas y horas tratando de solucionar un problema en la computadora o con cualquier otro dispositivo digital, dando vueltas para tratar de abrir un documento o acceder a alguna función en específico y no le funciona nada. Se toma un café o un receso, da vueltas y nada. Pongamos que no es usted, pero que conoce a alguien a quien esta situación le sucede a menudo. Entonces, llega alguien de menos edad (tal vez ni siquiera llegando a los 20) y lo soluciona en cuestión de minutos con una facilidad y naturalidad que sorprende a cualquiera. Aplique el mismo ejemplo a los teléfonos móviles. Para algunos se hace bien complicado comprenderlos y utilizar toda su capacidad, pero para los jóvenes es sencillo porque “lo entienden de inmediato”.

¿Tendrá la edad que ver con esto? Para el estudioso Marc Prensky, en un artículo publicado en 2001, la “brecha digital” va más allá de la separación de clases por el acceso a la tecnología; responde más bien al “cruel” enfrentamiento de dos generaciones: una que ha crecido con la omnipresencia de los dispositivos digitales y que, por ende, no puede entender el mundo sin ellos, y otra que se crió con los libros, profesores tradicionales y acceso a dispositivos manuales, a la que le resulta cada vez más difícil llegar a un público más joven.

El primer grupo se refiere a los “nativos” digitales, aquellos que hablan, entienden y descifran el idioma del nuevo mundo de manera natural. Para poder empezar a hacer una primera división hay que tener claro que la tecnología digital comenzó a desarrollarse con fuerza en el año 1978. Por consiguiente, quienes han nacido desde 1979 en adelante –y que, además, en el hogar y los establecimientos de estudio y de recreación donde desarrollaron sus primeros años de vida siempre han tenido computadoras o teléfonos celulares al alcance de la mano– puede decirse efectivamente que son nativos digitales.

Según Prensky, todo va demasiado lento para los “nativos”, no conciben que el papel no les “responda” como lo hace la pantalla de sus dispositivos digitales y su atención cambia continuamente de foco.

Los segundos, los inmigrantes digitales, imprimen sus correos y llaman por teléfono para asegurarse de que han sido recibidos, por ejemplo. ¿Se ha visto usted en este caso?

La relación de los “nativos” con la información es diferente, plantea Prensky. Y un contraste particular con sus predecesores es el hecho de que mientras estos solían querer guardar en secreto cualquier información que tuviesen (partiendo de la frase “el conocimiento es poder”), los nativos digitales adoran compartir y distribuir la información en cuanto la reciben. En tal sentido, “‘compartir el conocimiento es poder’ podría ser su nuevo refrán no formulado”, escribe Prensky.

Identificar a los nativos digitales

El tema ha ido cobrando vigencia y mucha gente está debatiendo el concepto y sus implicaciones, pero sobre todo están empezando a aparecer ideas interesantes para identificar a esos nativos y, en particular, las razones que los hacen diferentes.

Para el profesor universitario español Juan Freire, las empresas, políticos, universidades y padres, “por citar solo algunos”, deberían estar muy atentos y comenzar a rediseñar sus estrategias “ante los nuevos consumidores, usuarios, votantes, ciudadanos, hijos y estudiantes” con los que se tienen que relacionar, refiriéndose a la redefinición de patrones realizada por el lenguaje digital.

Aquí cabe uno de los tantos análisis que se han hecho, citado por Freire en su blog “Nómada”. Es el de las características culturales propias de los nativos digitales: Tienen total y completo dominio de los medios de producción digital. Les gusta crear, es más que eso, les gusta mucho crear, y lo digital lo hace posible, lo hace más rápido. Ya solo es cuestión de tiempo y esfuerzo, además de talento.

Ven el mundo como un terreno de juego, su mirada suele ir más allá. El concepto de que el planeta es uno solo toma vida en sus mentes. Todo se desarrolla a escala global con normalidad.

Cuentan con la red como un gran elemento vinculador. Incorporan a la red como elemento vertebrador de sus vidas, de sus acciones, de sus necesidades, algo que los inmigrantes digitales no suelen hacer o no pueden entender.

Aprenden en red y de la red. Conocen los conceptos sin tener que haberlos estudiado, por pura experiencia y reflexión.

Dan importancia a la identidad digital. Crecen diferentes, ya que lo hacen explorando y transgrediendo.

Los análisis continúan. De hecho, existen quienes señalan un tercer grupo de “naturalizados digitales”, personas que por su nivel generacional se encuentran a mitad de camino entre los nativos y los inmigrantes y que han ido adoptando con mayor facilidad los contenidos tecnológicos en su vida diaria. Son quienes crecieron entre la televisión con sintonizador y el control remoto, la máquina de escribir y las computadoras. Al final, la principal solución de los inconvenientes generacionales con la tecnología estará en el cambio de mentalidad y en vencer el miedo a los cambios. Tanto para los nativos como para los inmigrantes.