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De desechos a obras de arte

De desechos a obras de arte

La ciudad reciclada es un programa del Centro León que propicia una experiencia de aprendizaje con adolescentes y jóvenes estudiantes abordando problemas ambientales urbanos a través del arte del reciclaje. Se realiza con la participación de estudiantes y miembros de las juntas de vecinos de territorios caracterizados por su alta vulnerabilidad ambiental, quienes se capacitan sobre el tema, aprenden técnicas de reciclaje y, con los desechos sólidos recolectados, realizan un proceso de arte público portador de un mensaje educativo.

El proyecto forma parte del programa educativo del Centro León y responde al propósito de la institución de propiciar diversos espacios y modos de reflexión-acción sobre tres ejes temáticos: las identidades, la creatividad y el hábitat dentro de sus respectivos contextos dominicanos y caribeños. En este caso, La ciudad reciclada se propone acercar a la comunidad y, de manera especial, a jóvenes y adolescentes a la problemática medio ambiental, dotándoles de herramientas para el diálogo, la reflexión y la acción con respecto a un entorno que presenta altos niveles de agresividad en cuanto a la contaminación ambiental.

Esta experiencia favorece la concienciación de las nuevas generaciones respecto de la necesidad del cuidado del medio ambiente y del problema que significa la acumulación de desechos sólidos en las grandes ciudades, fomentando el consumo reflexivo, basado en el respeto por el otro y por la naturaleza, por otro lado, la concreción en esos mismos espacios urbanos de obras de arte visual (murales) a manera de manifiestos ecológicos utilizando esos mismos desechos sólidos como material artístico-plástico. Este proceso es reforzado con acciones que extienden la experiencia al entorno comunitario, como talleres de reciclaje y charlas en las escuelas y en los espacios públicos. De esta manera, el impacto educativo se extiende y genera otras posibles intervenciones. La materialización de objetos y prácticas artísticas refuerza los lineamientos pedagógicos primarios y a la vez realiza un aporte estético de calidad a la ciudad que los contiene.

Es evidente que hay muchas propuestas que utilizan el reciclaje con motivaciones pedagógicas, pero la realización de un mural reciclado combinado con otras acciones en el entorno urbano convierten a La ciudad reciclada en una propuesta única en su género y reproducible en su capacidad de adaptación a los diversos contextos donde se encuentra la misma problemática. No es una solución o acción aislada y efímera, sino una búsqueda impostergable de alternativas para apreciar los residuos de manera creativa.

Cada experiencia, un nuevo aprendizaje

La ciudad reciclada cuenta hasta la fecha con tres experiencias exitosas de aplicación, todas con la participación, en calidad de facilitador, del reconocido artista visual Marcelo Ferder.

La primera versión, realizada a finales de 2009, consistió en la limpieza de un área del río Gurabo y se realizó con estudiantes del Instituto Iberia, de Santiago de los Caballeros, asistidos por el cuerpo profesoral y con el apoyo de numerosos padres que se integraron a la creación del mural que hoy trasmite su fuerte mensaje educativo a los habitantes y transeúntes de la carretera Luperón.

En 2010, el proyecto recibió un nuevo impulso con el apoyo de la Fundación Propagas que auspició la segunda experiencia realizada en el populoso y céntrico sector de El Ejido, también en la ciudad de Santiago. En esta oportunidad, los actores principales fueron los estudiantes y docentes de la Escuela Liceo Santo Hermano Miguel que lograron la integración de las juntas de vecinos, desarrollando un operativo de recogida de desechos en el entorno comunitario de la escuela. Hoy, el mural que muestra la transformación de la basura en obra de arte se extiende a lo largo de uno de los muros que rodean la institución educativa, conservado por la misma comunidad que participó en su proceso de creación.

Más recientemente, y otra vez con el patrocinio de la Fundación Propagas, La ciudad reciclada cobra vida en la ciudad de Santo Domingo con los estudiantes del Colegio Dominicano de La Salle y los del centro educativo Casa de la Providencia del ensanche La Fe, que se unieron para convertir basura recolectada en la contaminada playa de Güibia en materia prima para levantar una obra de arte público de 120 metros de largo en la céntrica avenida Cesar Nicolás Penson de la ciudad capital.

Desde el punto de vista educativo, el proyecto entiende que la manera de incorporar conocimientos no solo se da desde el aprendizaje tradicional de transmisión de información del maestro hacia el alumnado, sino a través del diálogo y la reflexión desde y hacia la comunidad, con prácticas significativas que produzcan en los alumnos y en la comunidad experiencias vivenciales que les permitan la internalización de los conceptos de manera efectiva y la construcción de nuevas formas de abordar el problema.