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Balance del XXIII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes

Balance del XXIII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes

El pasado 14 de octubre se inauguró la vigésimo tercera edición del Concurso de Arte Eduardo León Jimenes con una renovada estructura y metodología. Tras un largo período de estudio y discusiones que comenzó a fines de 2008 y ocupó casi todo el año 2009, las bases del XXIII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes fueron presentadas en octubre de 2009 e incluían cambios fundamentales en el formato de un evento que ha dinamizado la creación dentro de las artes visuales dominicanas durante más de cuatro décadas. Entre otros propósitos, dichos cambios perseguían dos objetivos cardinales: incidir de una manera efectiva en los procesos creativos que hoy se desarrollan dentro de las artes visuales nacionales y, al mismo tiempo, hacer que el programa educativo del concurso lograra una profundidad y eficacia tal que le permitiera convertirse en un vehículo pertinente para la actualización y la profesionalización de los artistas visuales dominicanos.

Balance del XXIII Concurso de Arte Eduardo León JimenesEstos cambios tan esenciales –dedicar el concurso al estímulo de las prácticas artísticas contemporáneas en la República Dominicana, la participación de los artistas a través de dosieres y no con obras físicas, la selección de diez artistas cuyos proyectos fueron realizados con el acompañamiento curatorial del jurado, la ayuda financiera para la realización y transporte de las obras, entre otras iniciativas– marcaron un hito en la tradición de los concursos de arte dominicanos, ya que muchos eran totalmente inéditos. Por Sarah Herman Asesora de Ar tes Vi suales Cent ro León

Una buena parte de los artistas dominicanos comprendió que la nueva forma de convocatoria constituía un reto profesional, pues les exigía una reflexión sobre la propia obra y una capacidad para proyectarla que son comunes en el arte internacional de hoy, pero muy poco frecuentes en el país. En ese terreno, el programa educativo del concurso cobró una enorme importancia.

Uno de los propósitos que más influyó en el cambio de formato fue ampliar su incidencia sobre la profesionalización y la actualización de los artistas dominicanos, focalizando los recursos en acciones de formación que lograran una mayor efectividad y cuyos resultados pudieran ser medidos más fácilmente. Esta es la razón por la cual el programa educativo se dividió en tres etapas.

Balance del XXIII Concurso de Arte Eduardo León JimenesLa primera etapa del programa educativo se desarrolló entre octubre de 2009 y enero de 2010 y estuvo dirigida a formar a los artistas en la organización de dosieres y el planteamiento de sus proyectos. En coordinación con el Museo de Arte de Puerto Rico, se invitó a la curadora Marta Mabel Pérez para que impartiera el taller Cómo se organiza un dosier de artista.

La segunda fase, que se realizó entre febrero y agosto de 2010, estuvo dirigida a la actualización de los artistas sobre temas cardinales del arte contemporáneo internacional. Esta etapa versó sobre el ejercicio del pensamiento crítico entre los creadores nacionales y se desarrolló mediante un programa de conferencias y conversatorios que buscaba ampliar los temarios y someter a debate conteni dos cardinales sobre el arte contemporáneo hoy. En este programa participaron Yolanda Wood Pujols, directora del Centro de Estudios del Caribe de Casa de las Américas y profesora titular de la Universidad de La Habana, e Iván de la Nuez, comisario, ensayista y crítico de arte que labora en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, entre otros destacados especialistas del área.

Para finalizar, el tercer segmento de este programa se desarrolló entre mayo y agosto de 2010 y se focalizó en el seguimiento curatorial de los proyectos a ejecutar seleccionados para la exposición del concurso. Puede afirmarse que esta fue la parte más novedosa e intensa del programa educativo, pues generó un profundo intercambio entre los especialistas y los creadores, que se vieron impulsados a reflexionar sobre sus trabajos, a cuestionarse las acciones que les permitirían explotar de forma más completa las potencialidades subyacentes en sus propuestas y a documentarse de forma exhaustiva para lograr una obra lo más terminada posible.

Balance del XXIII Concurso de Arte Eduardo León JimenesLos testimonios de los diez artistas seleccionados y de los tres especialistas miembros del jurado han sido recogidos por el Centro León e indican lo satisfactorio que resultó para todos este intercambio, lo que además se manifiesta en el hecho de que todos los proyectos seleccionados no solo fueron concluidos a tiempo, sino además con la calidad artística que se nota en la exposición del XXIII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes.

Esta tercera etapa del programa educativo del concurso concluirá en 2011, cuando los dos artistas merecedores de las distinciones especiales terminen sus respectivas residencias.

El jurado que realizó las funciones de selección de dosieres, acompañamiento curatorial de la creación de los proyectos elegidos y premiación a partir de la exposición del XXIII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes estuvo integrado por Gabriel Pérez-Barreiro, director de la Colección Patricia Phelps de Cisneros; Rosina Cazali, curadora independiente de Guatemala, y Jorge Pineda, artista dominicano con una reconocida trayectoria y una asidua participación en el certamen.

Tras revisar todos los dosieres presentados en el evento, el jurado expresó su aprecio por la calidad de muchas de las propuestas, lo que se puso de manifiesto en el hecho de que finalmente escogieron diez para formar parte del salón del concurso: la cantidad máxima de artistas que permitían las bases del certamen. El laudo de selección, dado a conocer el 15 de abril de 2010, incluyó a los siguientes artistas: Johnny Bonnelly, por la originalidad de su propuesta en el uso de materiales descartables, que resemantiza con ironía y humor; Gerard Ellis, por la calidad plástica y gestual de su propuesta, que encubre un interés sociológico por las culturas urbanas, sus iconos, la violencia y otros espacios de relación humana; Mónica Ferreras, por el tratamiento de formas clásicas de la pintura y su actualización a través de poéticas relacionadas con los movimientos migratorios y las sensaciones de desprendimiento, pérdida y sustracción geográfica. También fueron seleccionados Hulda Guzmán, por ser su propuesta un acercamiento a los estereotipos de la tropicalidad y las relaciones humanas que se desarrollan en sus entornos; Sayuri Guzmán, por retomar el tema de la diáspora y evocar poéticas a través del uso del cuerpo, el espacio público y el lenguaje de la performance; Pascal Meccariello, por la exploración formal que realiza a través de la unión de distintos medios y sus posibilidades de investigación de iconos, abstracciones y lenguajes; Natalia Ortega Gámez, por ser una experiencia que aborda materiales tradicionales y su reubicación en el espacio museístico. El grupo de diez artistas seleccionados se completó con Raquel Paiewonsky, por las múltiples lecturas y ejercicios de reflexión crítica que propone su obra sobre temas fundamentales para la sociedad dominicana; Gustavo Peña, por retomar la práctica del retrato desde una mirada contemporánea, y David Pérez (Karmadavis), por el uso no convencional de materiales comunes a la fotografía y el dibujo, así como su aporte discursivo y político a través del medio de la performance.

A pesar de su delicadeza, este proceso concluyó satisfactoriamente. En opinión tanto del jurado-curador como de los artistas, fue un período rico, lleno de tensiones creadoras que resultaron de gran valor experiencial y formativo para quienes lo protagonizaron.

Balance del XXIII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes

La exposición: la premiación

Tal y como estaba previsto, la exposición con los trabajos seleccionados entre todos los propuestos al certamen fue abierta el 14 de octubre de 2010, fecha en la que se dieron a conocer los ganadores de los premios y las distinciones especiales que anunciaron las bases. Aunque en este caso se trataba de solamente veinte obras, el proceso de montaje requirió un cuidado especial y un trabajo en estrecha colaboración con los artistas.

Los premios igualitarios que consistieron en una dotación económica de 500,000 pesos fueron adjudicados a: Helicopcity, de Johnny Bonelly, Mirándote espero a que me lleves II, de Mónica Ferreras, y La cápsula, de Natalia Ortega Gámez.

Con los premios especiales fueron reconocidos David Pérez (Karmadavis): residencia de un mes en SOMA, en México, otorgada por la Colección Patricia Phelps de Cisneros, y Gustavo Peña: residencia de tres meses en la Ciudad de las Artes, en París, otorgada por la Embajada de Francia en la República Dominicana y Cultures France. También se otorgó una única mención de honor a Guardarropía, de la autoría de Raquel Paiewonski.

El acto que dejó inaugurada la exposición del XXIII Concurso de Arte Eduardo León Jimenes revistió la solemnidad y concitó el entusiasmo que había tenido en las últimas ediciones. La exposición fue visitada por un gran número de personas y sirvió como fuente fundamental de muchas actividades sumadas al programa mensual del Centro León donde se evalúa, analiza y dialoga sobre el arte contemporáneo dominicano desde la perspectiva privilegiada que ofrece este grupo de obras.