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Viviendo la pelota

Viviendo la pelota

La temporada de béisbol terminó y hasta octubre de este año no se vuelve a hablar de béisbol criollo. Sin embargo, lo que hace especial el juego es la forma en que los dominicanos disfrutan y viven el deporte rey.

Al momento en el que el fanático dominicano se pone su gorra y se dirige hacia los diferentes estadios de la pelota invernal dominicana, donde miles de parroquianos le dan el calor y la emoción que realmente representa el béisbol quisqueyano, todo cambia. “Ya nos vamos para el play. Esto es lo mejor que puede pasar”, dice Juan Correa, fanático de 35 años de edad que tiene más de 25 años ininterrumpidos asistiendo al estadio Quisqueya a darle el respaldo a sus Leones del Escogido.

Viviendo la pelotaPero el compromiso del público con los equipos va mucho más allá de la simple adquisición de una boleta y comprarse una Presidente en los estadios Cibao, Quisqueya, Julián Javier, Tetelo Vargas o Francisco Micheli.

El fanático dominicano se maneja como un fiel seguidor de la franela que más admira y está dispuesto a dar el todo por el todo por ella.

“El fanático de las Águilas Cibaeñas es el jugador número 10. Se entrega, respalda al equipo y hay una gran empatía entre el público y los jugadores, eso es lo más importante”, dice el presidente del equipo de Santiago, Winston Llenas.

Y no hay nada más cierto. Por eso los estadios de béisbol dominicanos son considerados como los más alegres de todo el Caribe y de todo el mundo. “Aquí se siente la pasión de la fanaticada, es impresionante ver lo distinto que se siente el ambiente aquí que en otras partes. El público se mete de lleno y le da un sabor muy especial”, dijo una vez el dirigente de los Indios de Cleveland, Manny Acta, cuando era capataz de los Tigres del Licey.

Y una de las razones para que el ambiente sea tan especial es lo conocedor que es el fanático.

“El fanático dominicano es sumamente conocedor del juego y por eso el ambiente es de mucha tensión. Eso hace de nuestra pelota algo tan excitante como para ir al estadio todos los días”, señala Eduardo Najri, vicepresidente de mercadeo de los Leones del Escogido.

Cornetas, tambores, bocinas, megáfonos, música a todo volumen y porristas sobre los dugouts son algunos de los atractivos extras del béisbol que motivan a la gente a ir a los estadios a dar respaldo.

Viviendo la pelota“El mejor coro es venir al play y darle apoyo al equipo. Hay un gran ambiente y esto siempre está muy ‘heavy’”, de acuerdo con Rossy Hernández, una fanática de 23 años de edad. Y es comprensible cuando, aparte del buen ambiente que representa un partido del domingo en el parque, también se puede disfrutar de jugadores de alto nivel como José Bautista, Nelson Cruz, Francisco Liriano, Ubaldo Jiménez, Rafael Furcal, Miguel Tejada o Robinson Canó, como ha sucedido en años recientes.

“El fanático criollo es alegre y se mete de lleno en el béisbol. En otros países muchas veces los fanáticos se enfrentan entre ellos (con violencia), pero aquí en el béisbol comparten y esa es la esencia criolla. Por eso, en el caso de cerveza Presidente, hacemos un homenaje a cómo es el dominicano. El béisbol es una forma de diversión y por eso Presidente está tan unida al béisbol. El comportamiento de la marca es igual al del dominicano”, dijo Marisol Martínez, gerente de marca de Cerveza Presidente.

Viviendo la pelotaMartínez explica que la relación entre el fanático de la pelota dominicana y la marca Presidente es muy estrecha y por eso se realizan activida- des de promoción destinadas específicamente a fortalecer esa ligazón entre las partes, buscando llevar siempre lo mejor de lo mejor para el público.

El factor negocio

El público dominicano es un fanático exigente, que sabe más que el dirigente y mucho más que los árbitros, pero que da apoyo a sus equipos y es una pieza importante del factor negocio.

Un partido a casa llena en el Estadio Quisqueya, por ejemplo, representa unos cinco millones de pesos entre boletería y el consumo que se genera en la cantina, según estimaciones que se han hecho en el pasado reciente.

Sin embargo, algunos equipos innovadores en el trato del fanático, como el caso de los Leones del Escogido, se preocupan de que la fanaticada se sienta satisfecha con la inversión que realizan al asistir al estadio.

“Como directivo, uno siempre está muy preocupado por que el fanático se sienta bien al asistir al estadio y que la experiencia sea placentera y, más que nada, exista el deseo de regresar para otros partidos”, dijo Najri, vicepresidente de mercadeo de los Leones del Escogido.

Algo similar sucede en el estadio Cibao, donde el presidente de las Águilas Cibaeñas entiende que no habría negocio si no fuera por el público que asiste cotidianamente al valle del Cibao, también conocido como “valle de la Muerte” por la facilidad con la que despachan a sus rivales cuando juegan en casa.

“En el aspecto comercial, un play vacío representa una quiebra total. Por eso es que nosotros valoramos tanto al fanático en todos los aspectos posibles”, agregó Llenas al ser cuestionado.

Gran parte del negocio implica mover esos fanáticos tanto al parque como a ver las transmisiones de los partidos por los diferentes canales y emisoras que se encargan de llevar las voces de los narradores y comentaristas a las casas de los dominicanos.

Estudios recientes realizados por diversas empresas de mercadeo hablan de que la pelota invernal dominicana es un negocio que mueve más de 600 millones de pesos durante los tres meses de actividad, desde que se canta play ball en octubre hasta que se cierra la temporada poco antes de la Serie del Caribe.

De acuerdo a varios ejecutivos de la pelota invernal, solo por concepto de boletería, el fanático brinda a los equipos entre un 30 y un 45 por ciento de todos los ingresos que perciben, dependiendo de la sede.

“La fanaticada tiene una importancia vital, es mucho dinero del que estamos hablando y muchos ingresos que dependen exclusivamente de la boletería”, dijo un ejecutivo que pidió reserva de su nombre.

Por eso, cada mes de octubre los estadios dominicanos se preparan para recibir a la amplia fanaticada que va al play precisamente a botar el golpe y a disfrutar de la pasión y el deporte rey de nuestro país.

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